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Aumentan deportaciones tras Katrina
NUEVA ORLEANS - Los jornaleros indocumentados que colaboran en la reconstrucción de Nueva Orleáns saben que son un blanco fácil para las autoridades de inmigración y que deben estar constantemente en alerta para evitar ser deportados.
Junto al crecimiento en el número de inmigrantes hispanos, el huracán Katrina también trajo consigo un importante aumento en las deportaciones de indocumentados.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) informó a la AP que las deportaciones se incrementaron más del doble desde antes de que Katrina golpeara la ciudad en agosto del 2005 y hasta la segunda mitad del 2007.
En el año fiscal de 2005, del 1 de octubre de 2004 al 30 de septiembre de 2005, las deportaciones sumaron 3,962. Esa cantidad subió al siguiente año fiscal hasta 4,853.
Pero el mayor repunte se registró en el año fiscal 2007 (de octubre de 2006 a septiembre de 2007), cuando fueron deportados 9,749 inmigrantes.
ICE no precisó qué cantidad de los deportados
correspondieron a indocumentados de origen hispano, aunque se especula que buena parte eran latinoamericanos.
"Después de Katrina vino esto (el incremento de las deportaciones), porque ya se dio a conocer mundialmente de que el hispano trabaja en construcción", comentó a la AP la cónsul de Honduras en Nueva Orleáns, Ena Castro.
Para la diplomática, Katrina provocó un "despertar" y vino "a abrirles las puertas a los de migración, a los de ICE para hacer todas estas deportaciones".
En las esquinas junto a almacenes de materiales de construcción donde decenas de hispanos se reúnen desde poco antes de las siete de la mañana y a veces hasta pasadas las cuatro de la tarde en espera de que alguien les ofrezca trabajo, los inmigrantes dicen que han aprendido a detectar cuándo agentes migratorios intentan detenerlos.
Walter Ortiz, un nicaragüense de 32 años que a diario se plante en una de esas esquinas en el suburbio de Metairie, cuenta que en una ocasión llegaron dos camionetas con hombres que dijeron ser contratistas y que necesitan más de 20 trabajadores.
Animados por la oferta masiva, varios se subieron a las camionetas. Poco después, dice, los que se quedaron escucharon que en realidad eran agentes de inmigración que les habían tendido una trampa para detener a los indocumentados y deportarlos.
Ahora, asegura, los hispanos desconfían cuando alguien solicita más de cinco trabajadores.








